Relato narrativo de quien lo soñó

Que esta siendo un año difícil a todos los efectos, nadie puede dudarlo. Llevar a cabo este evento Gravel ha supuesto unas dificultades inimaginables hace un año, cuando solo era un proyecto. Organización, administraciones, instituciones, colaboradores y sponsors, todos ellos aportaron su esfuerzo y sacrifico, pero si alguien ha hecho posible el IRON GRAVEL han sido sus propios participantes, que sin excepción respondieron a la llamada de responsabilidad individual necesaria e indispensable para el evento.

 

 

Desde el mismo momento en el que el viernes se inició la entrega dorsales se respiró un ambiente diferente a lo que estamos acostumbrados, realmente y sin entrar en debates, el Gravel o quizás la modalidad de autosuficiencia, no competitiva y de navegación, le otorgo una aureola de “buen rollo” inusual.

 

 

En Busot. Noche cerrada, 6 de la mañana. Los integrantes del IG largo inician el recorrido con la subida al puerto de El Espino, 11 kms de pista. Silencio absoluto, roto por el crujir de las ruedas en las piedras, por los cambios que no cesan de subir piñones, ya no me quedan más…me falta desarrollo, estoy jodido. Ellos no lo saben, pero en la oscuridad les observa el Cabeço D’Or y como una hilera de luciérnagas con sus focos chinos, que alumbran mucho más de lo que valen, coronan la Sierra de la Grana. Algunos, pocos, ya tienen bastante, se han equivocado, solo leyeron Gravel, olvidaron el Iron.

El día amanece en Alcolecha y aparecen, al norte La Almudaina, de frente a lo lejos La Serrella, al este Aitana, eso el que sepa donde esta, porque los franceses, los murcianos los salamantinos, solo ven montañas. Seguro que haya subir por ahí, balbucea alguno. Unos más deprisa que otros, a su ritmo o al del amigo que va más lento, pero le acompaño porque así lo convencí para que se inscribiera. Van mirando el GPS, por aquí no es… por aquí sí, espera… sí sí… es por aquí. La aventura ha empezado.

 

 

Ares del Bosque, un zigzag imposible que ni con el Eagle, pero que bonito pueblo. Giro repentino, repecho de 300 metros al 23% al estilo de los míticos muros de las Clásicas belgas, total para llegar al mismo sitio, por qué? Because This is IRON, Iron Gravel. Benasau, Gorga, Millena, Benillup, Almudaina, desde el último tramo de pista que dejaron llevan más de 30 kms de asfalto, roto, pero asfalto, preguntándose si alguno de los repechos que han subido es un puerto. No, no lo es.

En Almudaina empieza la fiesta, pena no estar en mayo, los miles de cerezos en flor habrían suavizado el brutal inicio del tercer puerto de la jornada. Sus vistas nos hipnotizan a tal punto que creemos que ahí acaba, pero no. El cemento rayado anuncia una nueva tortura, ya acaba, pero no. Cuando ya no te crees nada, se acaba. Descenso rápido, sinuoso, divertido, peligroso si quieres, hasta adentrarnos en Benimassot, otro regalo visual a disfrutar. El GPS marca 77 kms, ¿solo?

Estamos a finales del verano lo que permite que el track se adentre por el mismo cauce del riu Seta, un poquito de Gravel duro que dicen por ahí. Otro pueblo, Quatretondeta, paso fijo de los rallye con su famosa curva donde los bólidos derrapan ante cientos de aficionados. Hoy, sigilo absoluto, buena suena la cadena, seca, muy seca, tengo que acordarme de llevar aceite. Miro el grafico, viene bajada, no puede ser…bueno un poco. Vamos a por el cuarto de seis, El Castellet. Este no engaña a nadie, se ve donde hay que subir, no es que te falten piñones, lleves lo que lleves, miras una y otra vez, a ver si te queda alguno. La pre-cima de este puerto es de parada-foto obligada, con vistas a las dos vertientes, es uno de esos momentos, que justifican el esfuerzo y que te harán olvidar otros. Dije Pre-cima, sí. Porque de repente giras la vista y la ves, a ella, a la madre de todas las Pepas (Diccionario, Pepa: dícese de un muro o repecho corto, duro, inesperado, absurdo y que su característica principal es: que se podría evitar, pero no, nosotros las subimos). Doña Pepa. Ese si es la cima del Castellet (ojo que sus ruinas son del siglo XII). Después de subir tal barbaridad, nada puede ser más duro, esto este hecho. Error.

 

 

El Pantano de Guadalest nos calma, su especial luz y color nos libera momentáneamente del estrés, de la ansiedad, de la frustración, de la ira que nos provocan las violentas subidas. Dura poco ese momento relax porque llega, y he aquí el punto justo donde para el autor de este track que también lo es, de este relato, llega el tramo donde el corredor, el ciclista, el deportista ultra tiene que hacer uso de su esencia de su actitud. Una interminable subida que no es puerto, que llega al Abdet y allí no termina, que llega a Confrides y allí empieza, que sube al Partegat, que su bajada jode mas que su subida, que para salir del Valle de Guadalest hay que cruzar por el paso del Contador, paso antaño usado para contar las cabezas de ganado y que hoy cuentan animas que pedalean para no caerse, eso el que no anda arrastrando la bici de los cuernos, mientras blasfema en arameo. Estamos en el kilómetro 138, sumo, resto calculo, me quedan 42, me han dicho que casi, casi todo es bajada. No sé, yo ya no me fio de este tío.

La bajada por el valle de Sella es otro momento para retener en la retina. Yo no me siento capaz de describirlo. Era verdad, hay mucha bajada, Orxeta ultimo Check Point, el pantano Amadorio excepcionalmente lleno nos desvía hacia el ultimo pueblo del track Aigües. Joder Miguel Ángel, era necesario subir al Preventorio…. Si. Ahí salen unas fotos muy guapas y no tocamos carretera, te convence?
Como regalo unos últimos kms de buena carretera, si aun es de día, ves la costa y la ciudad de Alicante, te da igual, solo quieres llegar. Busot te recibe con un ultimo cuestón que nos recuerda de donde venimos, que track, que recorrido, que barbaridad.

 

 

Asfalto bueno, malo, roto, pista forestal, camino de grava, de piedra, senda fácil y menos fácil, almendros, olivos, nogales, pinos, carrascas, subidas, más subidas, alguna bajada, pueblos recónditos, rincones únicos… variedad de terrenos y paisajes me pone difícil definir el Iron Gravel, por eso no lo haré. El Iron Gravel es un proyecto hecho realidad cuyo mayor elogio seria su continuidad para que año tras año, puedan seguir viniendo a descubrirme.